¿Congreso o caverna?

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16.11.09


Desde que se abrió el debate parlamentario sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, la derecha repite al unísono que: 1) la homosexualidad es una enfermedad; 2) el matrimonio heterosexual es la única unión "natural".


Pablo Ben

La enfermedad

A este fin una diputada del PRO presentó una serie de estudios que pretenden dar argumentos "científicos", cuando en realidad repiten una sarta de prejuicios archiconocidos. Un licenciado en "psicología social" argumentó que la homosexualidad es una patología. Claro que se le hacía cuesta arriba porque tenía que explicar por qué la psiquiatría no acuerda con él. Desde 1973, la Asociación de Psiquiatría Americana quitó a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales y la Organización Mundial de la Salud hizo lo mismo en 1990. No existen organizaciones de psiquiatras significativas que consideren a la homosexualidad como patológica. ¿Cómo hace entonces el psicólogo social para explicar que sí lo es? Pues bien, argumenta que la despatologización fue pura política.

Aparentemente los gays y las lesbianas hace ya cuatro décadas que tenemos el poder de impedir que todos/as los/as psiquiatras del mundo decidan libremente. Dado que tenemos tanto poder, la psiquiatría ha terminado despatologizándonos.

O sea, si la psiquiatría no nos considera perversos es porque somos tan diabólicamente degenerados que hasta podemos manipular a miles de profesionales a escala mundial.

La promiscuidad

Otro de los argumentos es que no podemos casarnos por nuestra promiscuidad. Esta joyita salió del texto de una "Doctora en Ciencias Jurídicas". Ella cita un estudio de 1978 según el cual es común entre los gays tener relaciones sexuales hasta con más de 500 personas. Yo me pregunto, "doctora", ¿a usted qué le importa con cuánta gente me acuesto yo? Le explico que usted se confundió. Yo personalmente le podría decir que conmigo se quedó corta con el número. Pero, ¿acaso estamos hablando de derechos o de juzgar la moral de los demás? ¿Desde cuándo el derecho a casarse está sujeto a cuán promiscua ha sido una persona? Usted, que es "doctora" en leyes, ¿de dónde sacó que los derechos de un grupo de personas dependen de los juicios morales que usted tenga sobre la sexualidad de alguien? Porque si promiscuidad debiera ser impedimento para el casamiento, le aseguro que los varones heterosexuales la tendrían bastante difícil para casarse. Acuérdese de que en la Ciudad de Buenos Aires hay millares de prostitutas cuyos clientes son varones heterosexuales. Entre gays y lesbianas, el fenómeno de la prostitución existe, pero es bastante raro y menor. Y no es que quiera demonizar la prostitución, todo lo contrario. Yo entiendo a las mujeres prostitutas y a las travestis que terminan vendiendo su cuerpo porque no tienen otra opción. No es que juzgue su sexualidad por promiscua, como hace usted, pero me gustaría que tuvieran la oportunidad de tener otros trabajos. Sin embargo, lo que no entiendo son los cientos de miles de varones heterosexuales que recurren a prostitutas y travestis sin tener las mismas presiones. Ellos no recurren a prostitutas porque sea su única alternativa laboral sino que lo hacen porque no les interesa que esas personas se prostituyan contra su voluntad por presión económica. Pero claro, luego pueden hacerse los boludos y pasar por señores respetables, incluso los que tienen sexo con menores. Y a usted todo eso le importa muy poco porque sólo le interesa condenar la promiscuidad de los gays. Siguiendo su criterio, creo que debería prohibir el matrimonio para todos estos varones pero, claro, esto no lo encontró en el mamotreto de 1978 que desempolvó para justificar sus prejuicios.

La cita falsa

Una "abogada" argumenta en su texto que las lesbianas no pueden criar varones porque "tienen una actitud extremadamente negativa hacia los hombres". Tamaña estupidez salió, supuestamente, de un libro de estudios compilado por Jess Wells llamado LesbiansRaisingSons (Lesbianas criando hijos) que la abogada "leyó". Lo de "leer" lo pongo entre comillas porque se trata de un libro que plantea la maternidad lésbica de manera positiva. Es clarísimo que algunos de los artículos fueron escritos por lesbianas feministas. Lo que ocurrió es que a la "abogada" desde sus prejuicios no le gustó lo que leyó e interpretó ella misma que los varones hijos de lesbianas terminaban con problemas de identidad. Eso sí: nunca se le ocurrió aclarar que era su personalísima interpretación y no lo que decía la autora del libro que citaba. ¿Para qué andar con tantas vueltas aclarando todo en esta vida? Mejor citarlo distorsionado y listo, total, con que el libro apareciera en inglés ya le daba autoridad para decir las barbaridades que se le ocurrieran. Es más: para que no quedaran dudas de que la "abogada" no leyó el libro, ella misma se encargó de citarlo mal. Puso como autora del libro a Sara Asch, que en realidad es la autora del primer artículo que aparece en el libro compilado por Jess Wells. La abogada asegura que las lesbianas tienen una ac-titud negativa hacia los varones, pero creo que lo único que queda claro es que ella tiene una actitud negativa hacia las lesbianas.

Esta es la "calidad" profesional de la gente que argumenta contra el matrimonio gay/lésbico, unas joyitas. ¿Se las mandó el enemigo? Quizás es evidente que lo que menos les interesa es discutir y pensar. En la Argentina hay una gran cantidad de profesionales serios/as especializadas/os en estudiar sexualidad y género con relación a la cuestión gay/lésbica, muchos de ellos estaban ahí, respondiendo y teniendo que escuchar afirmaciones propias de la época de las cavernas, cuando las decisiones no se tomaban luego de una discusión racional.

Teoría de las ventanas rotas

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3.11.09


En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Phillip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color.. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona
rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto..

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más
conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores
rompieron un vidrio del automóvil de Palo Alto.

El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx, y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre. ¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales.


Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que vale todo. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling), desarrollaron la 'teoría de las ventanas rotas', misma que desde un punto de vista criminológico, concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito.



Si se cometen 'pequeñas faltas' (estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves. Si se permiten actitudes violentas como algo normal en el desarrollo de los niños, el patròn de desarrollo serà de mayor violencia cuando estas personas sean adultas.



Si los parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente son progresivamente ocupados por los delincuentes.

La teoría de las ventanas rotas fue aplicada por primera vez a mediados de la década de los 80 en el metro de Nueva York, el cual se había convertido en el punto más peligroso de la ciudad. Se comenzó por combatir las pequeñas transgresiones: graffitis deteriorando el lugar, suciedad de las estaciones, ebriedad entre el público, evasiones del pago del pasaje, pequeños robos y desórdenes. Los resultados fueron evidentes. Comenzando por lo pequeño se logró hacer del metro un lugar seguro.

Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, basado en la teoría de las ventanas rotas y en la experiencia del metro, impulsó una política de 'tolerancia cero'.



La estrategia consistía en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana.

El resultado práctico fue un enorme abatimiento de todos los índices criminales de la ciudad de Nueva York.

La expresión 'tolerancia cero' suena a una especie de solución autoritaria y represiva, pero su concepto principal es más bien la prevención y promoción de condiciones sociales de seguridad. No se trata de linchar al delincuente, ni de la prepotencia de la policía, de hecho, respecto de los abusos de autoridad debe también aplicarse la tolerancia cero.

No es tolerancia cero frente a la persona que comete el delito, sino tolerancia cero frente al delito mismo. Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana.

Frente a la cantidad de mentiras y mediocres explicaciones dadas por algunos de nuestros Gobernantes de turno, directores de instituciones educativas, jefes y lìderes comunitarios sobre este tema, es bueno volver a leer esta teoría y de paso, difundirla.

Nota : Sirve para todos ¡¡¡ sin excepciòn!!! en cualquier lugar de este planeta.

De su puño

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3.10.09

Dos fragmentos de El niño criminal, de Jean Genet, Errata Naturae, Madrid, 2009. Traducción y prólogo de Irene Antón.

Saint-Maurice, Saint-Hilaire, Belle-Isle, Eysse, Aniane, Montesson, Mettray, he aquí algunos de los nombres que tal vez no signifiquen nada para ustedes. En la mente de cada niño que acaba de cometer un delito o un crimen, son la proyección, durante un tiempo definitivo, de su destino.

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"Estoy condenado hasta los veintiuno", dicen.

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Cometen un error (voluntariamente), porque el veredicto del tribunal que los juzga es el siguiente: "Absuelto por haber actuado sin discernimiento, y confiado hasta la mayoría de edad al patronato de rehabilitación...". Pero el joven criminal rechaza ya la comprensión indulgente, y la solicitud, de una sociedad contra la cual acaba de sublevarse al cometer su primer delito. Por haber adquirido, a los 15 o 16 años, una mayoría de edad que la gente de bien no tendrá todavía a los 60, desprecia su bondad. Exige que su castigo se lleve a cabo sin dulzura. Exige, para empezar, que los términos que lo definen sean el signo de una crueldad superior. Sólo con una suerte de vergüenza admite el niño que acaban de absolverlo o que se le condena a una pena leve. Desea el rigor. Lo exige. En sí mismo alimenta el sueño según el cual la forma que tome la pena será un infierno terrible, y el correccional será un lugar del mundo del que no se regresa nunca. Efectivamente no se regresaba nunca. Al salir se era otro. Se acababa de atravesar una hoguera. Y los nombres que he citado hace un instante no son cualquier cosa: están cargados de un sentido, de un peso aterrador que los niños exageran aún más. Ahora bien, esos nombres serán la prueba de su violencia, su fuerza y su virilidad. Porque eso es exactamente lo que los niños quieren conquistar. Exigen que la prueba sea terrible. Quizá para extenuar una necesidad impaciente de heroísmo.

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De El niño criminal

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¿De qué te protege la camelia fabulosa? El vapor del agua no les sirve de nada a tus bronquios delicados y floridos. Descalzo sobre las baldosas, vestido con una toalla de felpa, en el vaho que, junto con la vergüenza, te aleja y te abstrae, hubieras ofrecido tu ojete dorado. Ojete brindado a la pinga de los viejos. Tu ruina interior te retenía en la puerta. Pero para tu orgullo: qué sueño, tú, el más deseado –sin conocer los de Roma, te observo en esos baños turcos donde pensabas prostituirte–, esperado, ofrecido, vencedor e infernal, de entre todos esos cuerpos aceitosos e hirientes, recorriendo en silencio e iluminando con tus dientes, tus ojos, tu cinismo, esa masa de vapor blanca y húmeda.

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Contra ellas –tuberculosis y muerte–, he aquí mi remedio: eres una puta. El vocablo no es un título, indica tu oficio. Sé una puta sublime. Recitas –como el lenguaje poético, todo en ti se dirige hacia la muerte, donde perezosamente te sepultas– con una voz blanca y altanera un texto olvidado. Así, lo que morirá cuando tú mueras será no un hombre sino un heraldo portador de armas extenuadas.

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De Fragmentos...

Maravillosa criatura

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11.9.09


Susana Guzner

Cafetería coqueta, seis p.m. Dos amigas. Confidencias.

Bea: ... resumiendo, estoy absolutamente confusa.

Moni pensativa. No: preocupada. Mejor: patidifusa. ¡Qué fuerte! Abre la boca, va a decir algo pero vuelve a cerrarla. Una bomba lo de Bea, insospechable. Se acerca una camarera. Piercings en orejas, nariz, lengua y así sucesivamente, pelo Tintín, andares de Gary Cooper. Bea oculta su cara con mano pudorosa.

Bea: ¡No digas nada, no te muevas, no respires, disimula!

Moni: ¿Es ella?

La otra asiente demudada. Sus mejillas dos tomates. Susurra.

Bea: La veo y el corazón se me desboca, por no hablar del resto. Vengo cada tarde. Me conoces, yo... nunca antes... no sé qué me está pasando. ¡Quieta!

Moni: ¡Tranqui, por favor! ¿La has mirado bien? Clavada a mi sobrino Lolo pero con tetas.

"¿Algo más, unas pastitas?", pregunta la camarera. Ha dicho "unash pashtitash". Bea rehúsa, la cabeza gacha. Moni la radiografía de cuerpo presente. La chica se va dedicándole a Bea una mirada de aquéllas. Ah: y sonrisita de lado.

Bea: ¿Y?

Moni: ¿Y qué?

Bea: Un consejo, dame. ¿Le digo algo?

Moni: Sí. Que de pastitas nada. ¡Bea, mala puntería la tuya! Te da un ataque lésbico por primera vez en tu vida y... ¿no podrías haberte fijado en una... una... mujer?

Bea: Ella es así y lo importante es...

Moni: ... el interior, bla, bla, bla. ¡Tonterías! La fachada cuenta y mucho, el resto son refranes de almanaque.

A Bea le importa un bledo. Esa camarera –Luz, sabe que se llama Luz, maravilloso nombre, maravillosa criatura, pero en que estás pensando, Beatriz, retoma la terapia. Sí, esa chica la seduce. Ridículo, absurdo y una ristra de sinónimos, pero se metería ya mismo en su cama hasta que las velas no ardan.

Moni: Avísame cuando americes, estoy hablando con el mantel. Decía que si vas a hacerte lesbiana elijas otro modelito.

Bea: No te burles, por favor, estoy muy asustada.

Moni: Perdón, perdón –me pongo seria–. Te lo digo por tu bien. ¿Vas a arruinar tu existencia por un calentón pasajero con una machona de cuarta? No soy una puritana, pero en tu lugar me lo pensaba dos veces. Demasiado riesgo a cambio de nada.

Bea cavila y cavila. Mónica siempre tan sensata. Pero quién se lo dice a su corazón y, de paso a su sexo, ávido y reventón. ¡Ay, Luz! Sí, es una locura. No es prejuicio sino lógica pura. Heterosexual, cuarenta y dos y abuela temprana enamorada de una torta veinteañera. Grotesco. Bebe un sorbo de té y se quema hasta el páncreas pero se recompone.

Bea: Te lo agradezco, Moni, me vino de perlas la catarsis. Estoy mucho mejor.

Moni: Naa, para eso estamos, nena. ¡Uy, es tardísimo! Esta noche voy al teatro con mis suegros.

Bea: Me has ayudando muchísimo, amiga. Es más, no volveré a pisar este sitio, listo, decisión tomada, no se hable más.

Se disponen a irse. Bea no se atreve a voltear la cabeza. Desde la distancia, Luz la escanea, desfachatada. La desnuda. Se la come cruda.

Moni: Yo invito, espérame afuera.

Bea sale apresurada. Moni se acerca a la barra, paga con un billete grande, la camarera le devuelve el cambio. Moni se marcha.

En la mano de Luz un trozo de servilleta de papel. Diez números y dos garabatos. "Mi tfno. A cualquier hora."

Invisibilidad

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17.8.09


La letra B de "bisexualidad" suele promediar la sigla lgbtti. Pero tan redonda y cobijada como se la ve, esa letra también está en la palabra "invisible". "Todavía la bisexualidad está bastante invisibilizada en el país, y si bien hay varias organizaciones que usan la palabra 'bisexuales' y la letra 'B' está, por ejemplo, en la Marcha del Orgullo, casi no hay activistas visibles específicamente bisexuales ni una agenda bisexual pública", opina Alejandra Sardá, activista bisexual y miembro de Mulabi (Espacio Latinoamericano de Sexualidades y Derechos). "Ahora bien, este asunto de la agenda es un poco delicado porque la agenda bisexual propiamente dicha es en realidad sutíl. Creo que el principal reclamo es que se reconozca que la bisexualidad como preferencia sexual existe, y desmantelar los mitos que la piensan como sinónimo de 'cobardía' o 'indefinición'."


Para Sardá, la bisexualidad cumple una función parecida a la que tienen la transgeneridad y la intersexualidad en cuanto al género: abrir el abanico de opciones más allá de dos y sólo dos posibilidades fijas y excluyentes. "Por eso hay que aceptar que la bi/pansexualidad es una posibilidad que contribuye a pensar la sexualidad humana como más fluida, diversa, rica, y también a liberar a mucha gente de la presión por ser gay/lesbiana o heterosexual, cuando se siente atraída por personas de más de una identidad/expresión de género", opina Sardá, quien admite que la palabra "bisexual" viene siendo cuestionada hace muchos años por no ajustarse a una realidad en la que no existen sólo dos sexos/géneros.


Otra cosa que se ocupa de desmentir, para que ya no queden dudas, es que no hay nada en las personas bisexuales que las haga más proclives a la infidelidad o la hipocresía. "Es cierto que hay hombres casados y mujeres casadas que engañan a sus cónyuges con personas de su mismo sexo y se definen como bisexuales. Pero también hay gays y lesbianas en relaciones monógamas que engañan a sus parejas con personas de su mismo sexo (y a veces con personas de otros sexos/géneros). La mentira no es un atributo inseparable de la bisexualidad; todo depende de las opciones éticas que unx haga en la vida. Hay heterosexuales, bisexuales, lesbianas, gays de todos los géneros (incluyendo a las personas trans con estas preferencias sexuales) que tienen relaciones genuinamente monógamas, o relaciones honestamente abiertas, o tríadas, y hay otrxs que engañan. Hay quienes de verdad se sienten confundidxs porque desean a personas de distintos sexos/géneros y la sociedad (tanto la hétero como la gay/lésbica) les ha enseñado que eso no es posible, que hay que 'definirse'. Del mismo modo en que se nos dice que tenemos que ser mujeres o ser hombres, o incluso, si somos trans, que tenemos que 'transitar' claramente de un polo al otro de manera tal que a nadie le queden dudas. Y quedarnos ahí. De nuevo: la confusión no es un atributo inseparable de la bisexualidad. Es algo humano, que nos pasa a todxs cuando nos sucede algo que se supone que no debía sucedernos."

Lunes de descarnado invierno

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3.8.09

Lunes de descarnado invierno, el frío me estaba escarchando la tanga. Tenía que ir a terapia sí o sí, mi caripela ya no daba má de tantos cachetazos de mis ataques de pánico. Bamboleando minifalda y tacos subo por Perú hacia Plaza de Mayo para tomarme el subte A, camino por la placita seca, tierra caliente de motoqueros, uno me grita: ¡Linda te hago de todo!

Me quedo quieta, giro mi cuerpo, lo llamo con la mano provocativa y acoto: ¡Vení a ver si es cierto! 1,80 de carne morocha joven y cabeza... ¡Me encantan los cabezas que te envuelven con cumbia y aliento a vino tinto, esos machos de verdad con las manos engrasadas por tener que andar arreglando a cada rato la puta moto. Me pregunta si vivo cerca, que ¡SI! con la cabeza. Me empieza a susurrar al oído sus intenciones. Me caliento, pienso en la psicóloga, le digo que no puedo y me pide el Tel con urgencia. ¡Upalalá! Se lo doy, me da un lengüetazo en la orilla de mis labios, me pongo nerviosa de caliente (pero si me cuelgo en ese intercambio de profundo erotismo no llego). Sigo caminando haciéndome la linda, sintiéndome yegua, sirena, Pamela Anderson o Nélida Roca en su mejor Maipomomento. Subte A. Respiro hondo. Saco boleto. Cruzo molinete que tiene más apoyadas que yo y aguanto estación tras estación con la cara trepada a esas ventanitas de mierda de madera que para recibir un poco de aire y viento tenés que medir dos metros. Me siento bien, el motoquero elevó mi autoestima..


Me observan algunas caras pedorras de clase media, quizás nunca vieron, o les hago acordar a su hermana o a su suegra o simplemente observan con la curiosidad de su morbo, pero sus miradas ya no me enferman. Me da igual, ya estoy acostumbrada, me hago la linda creyendo que puedo. A veces cuando una cree ciertas cosas, un ejército de idiotas se come el verso. Sube una joven hiperobesa... gorda como una laguna de carne, como un pantano de estrías y adiposidades. Ahora paso a ser una más. La atención se centra en ella, que aunque en su cara se nota un esbozo de amargura tiene mi mismo acostumbramiento. Qué más da. Allá ella... Acá yo. Siempre hay algo que mirar, alguien de quien reírse. Por marico, por gordo, por forro, por feo. El reloj que marcaba la hora de mi víctima se paró en ese mismo momento. Se cruzan mis ojos travestidos de delineador negro con las ojeras de la gorda y se intercambia una sonrisa marginal...


—Listo. Ya está.


Los pánicos no son propiedad privada mía. No soy el centro del mundo. Soy un gusanito más en la gran manzana pudriéndose que es el universo. Bajo del subte A. Camino cuatro cuadras. Toco el timbre y sale mi terapeuta. Entro. Cuando todo termina corro de nuevo al subte A recordando el metro noventa del chongo motoquero. ¡Subte Ahhhh!...


Tenía más ganas de resolver el prometido revolcón que mis conflictos más intensos.


Subte A y que ruede mi ansiedad. Me suena el celu, una voz de chongo grasa me pregunta dónde estoy y le contesto que ¡Voy para allá! Bajo en Perú, camino cinco cuadras con la velocidad del Correcaminos, con la seguridad de que no hay Coyote que me agarre y me impida revolcarme con ese hermoso macho negro. Llego. Sentado en la moto me espera. Subimos. Me agarra del cuello. La mejor terapia de mi vida. Me besa. Me devora la boca. Me acaricia en celo.


Le faltan justo los dos dientes del medio. Así es la vida. Nadie es completo. Cuando no nos falta la lechuga, nos falta el jamón, nos falta el tomate y más de una vez... los dos huevos...


Lunes de descarnado invierno. Terapeuta de carne cabeza que me hace olvidar de mis problemas, mis pánicos y mis complejos... Lunes de descarnado invierno... para mi corazón, para mi alma... ¡Y para mi cuerpo!...

Las técnicas del miedo

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20.7.09

Existen, aquí y ahora, organizaciones dedicadas a "curar" la homosexualidad, aun cuando se cuiden muy bien de usar la palabra enfermedad para definir cualquier orientación sexual que no sea hétero. Estrafalarias, ridículas o equivocadas, lo cierto es que sus métodos violentan y vulneran a personas que suelen llegar hasta allí presionadas por la homofobia que las rodea, el único verdadero mal al que se debería dedicar cualquier esfuerzo "curativo".


Mariana Enriquez

El chico que busca una consulta con el grupo Retorno a la vida está un poco sorprendido por cómo se arregla la cita terapéutica: le recuerda a un levante. "Concerté una cita el sábado a la tarde en una esquina. El creyó conveniente pedirme una descripción física y darme la suya para reconocernos, casi como si se tratara de una cita a ciegas. 'Yo mido 1,75, soy castaño, de rulitos, flaco para ser gordo y gordo para ser flaco', me dijo." "El" es asistente de una de la terapeutas que coordinan los grupos de Retorno a la vida. ¿Y qué se hace en esos grupos? Algo tan estrafalario como equivocado y cruel: intentar cambiar la orientación sexual de las personas homosexuales, y "devolverlas" a la heterosexualidad. "El ministerio se llama 'Retorno a la vida' justamente por eso: porque hubo algo que te llevó hacia la homosexualidad, y nosotros creemos que tenemos que desandar ese camino para ir por el lugar que corresponde. Y por eso nos llamamos así: porque retornamos a nuestra identidad perdida." Retorno a la vida es un grupo cristiano evangélico que, según enuncia el sitio iglesiaenmarcha.net, "ayuda para la recuperación del homosexual". Fue fundado hace 11 años por la Dra. Mabel Borghetti y profesionales de la salud de diferentes áreas. Pertenece a Acaps (Asoc. Cristiana Argentina de Profesionales de la Salud), entidad afiliada a Aciera. Según cuenta la Dra. Borghetti, "Retorno se creó en octubre de 1994. Lo formamos un pequeño grupo de profesionales que teníamos el deseo de asistir a las personas con esta problemática. Nuestra experiencia clínico-asistencial nos permitía considerar que era una conducta que, con tratamiento adecuado, puede ser revertida".


Revertir, reparar, reencauzar. Son las palabras favoritas de quienes quieren devolver al redil a las ovejas descarriadas. Uno de los asistentes de la Dra. Borghetti se lo explica así a nuestro joven en busca de reencauzamiento: "A la homosexualidad no la entendemos como una enfermedad, aunque todo lo que es curable es, de algún modo, una enfermedad. Pero nosotros no decimos que es una enfermedad. Es un trastorno de la identidad, no una enfermedad. Y tampoco logramos que la persona cambie en un 100 por ciento. Es decisión de la persona retomar el camino natural de un hombre. Pero está en uno querer cambiar, poner la fe en Dios para poder salir de eso, y poner lo mejor de uno en la terapia. Nosotros no hacemos magia. Es un trabajo en el que nosotros damos una serie de herramientas, pero el que da tanto el querer como el hacer es Dios, en realidad. Además, el hecho de trabajar en equipos terapéuticos y ver reflejada tu problemática en otras personas con tu mismo problema te va a ayudar a ver que hay otras maneras de transitar tu camino".


Retorno a la vida, quizás el más conocido entre los grupos que buscan la "recuperación" de los homosexuales en la Argentina, recibió hace unos diez años el apoyo de los norteamericanos Exodus, pioneros en la materia. Aseguran tratar a unas 30 personas por año y lograr una recuperación del 70 %. Pero, ¿cuál es el origen de estas terapias innecesarias y homofóbicas?


Los que reparan


La llamada "terapia reparativa" es hoy la favorita de los ministerios cristianos, pero en realidad comenzó por impulso de psicólogos en la década del '60. Los voceros más importantes fueron Irving Bieber y Charles Socarides, ambos norteamericanos, ambos convencidos de que la homosexualidad era patológica y posible de cambiar. De los dos, Socarides es el más importante por varias razones: primero, en 1992 fundó Narth, la National Association for Research and Therapy of Homosexuality, es decir, la Asociación Nacional para la Investigación y la Terapia de la Homosexualidad –que sigue activa y creciendo hoy–; por otro, su hijo mayor, Richard, es abiertamente gay y fue el asesor principal para las Relaciones en Asuntos Gay-Lésbicos durante el gobierno de Bill Clinton, cosa que le causó unas cuantas contradicciones y airadas discusiones especialmente en los últimos años de su vida (murió en 2005). Socarides podía ser terriblemente ofensivo: por ejemplo, alguna vez escribió que el asesino serial Jeffrey Dahmer era un ejemplo extremo del "tipo homosexual". "Todo homosexual que quiere incorporar el cuerpo de su amante masculino está usando el mismo mecanismo: la incorporación. La mayoría de los homosexuales se contenta con hacer esto simbólicamente. Dahmer era psicótico y llevó su desorden homosexual más allá de los límites", decía. También lo disgustaban las cátedras de estudios gaylésbicos en universidades norteamericanas. Decía: "Creo que los estudiantes están obteniendo información mala y también desinformación en cuanto al sexo homosexual. Y con frecuencia, en nombre de dos modas contemporáneas: la diversidad y la democracia. La academia ha comprado la diversidad a cualquier precio, incluso hasta la ruina de la propia idea de la universidad. Sólo hay que pensar en las palabras. Diversidad es el opuesto exacto de universidad. La universidad habla de un todo. La diversidad implica división. Así que ahora están poniendo patas para arriba siglos de civilización intentando institucionalizar las relaciones íntimas entre personas del mismo sexo".


Hasta aquí un breve retrato del personaje. Un poco sobre la asociación que ayudó a crear, Narth. En su impresionante sitio web (repleto de información) se definen como una organización profesional que ofrece "esperanza a quienes luchan con una homosexualidad no deseada". Esencialmente, Narth abraza la mirada sobre la homosexualidad que prevalecía en los años '50 y los '60: que la "preferencia" resulta de un problema de desarrollo, especialmente en el fracaso del niño en la identificación con figuras adultas del mismo sexo. Es la más importante organización profesional en Estados Unidos que apoya la "terapia reparativa": hay más, pero son muy pequeñas en comparación con el monstruo Narth, que además recibe dinero de diversas iglesias y grupos de ex gays. Narth ofrece terapia –incluso se puede elegir un terapeuta online–, pero también es un centro de investigación, debate, conferencias y difusión: son especialmente activos en escuelas secundarias, donde entregan panfletos explicando a los adolescentes que pueden revertir sus deseos. Todas las asociaciones de salud mental del país consideran que las terapias de Narth son nocivas para el bie-nestar de las personas gays y lesbianas. Por citar sólo una opinión, la American Psychiatric Associaton manifestó: "No hay evidencia científica publicada que apoye la eficacia de la terapia reparativa como tratamiento para cambiar la orientación sexual de una persona. Hay algunos reportes en la literatura acerca de uso de psicoterapia en el tratamiento de personas angustiadas por su homosexualidad que deseaban 'volverse' heterosexuales. Sin embargo, los resultados no han sido conclusivos, ni se han replicado. No hay evidencia de que un tratamiento pueda cambiar los sentimientos sexuales de una persona hacia otras del mismo sexo. La experiencia clínica sugiere que la persona que busca terapia de conversión lo hace por presiones sociales que han resultado en homofobia internalizada; también se ha demostrado que los hombres y las mujeres gays que han aceptado su orientación sexual positivamente se integran mejor y viven mejor que aquellos que no lo han hecho". Pero Narth está en desacuerdo con la institución psiquiátrica más importante de su país, sigue adelante, y tiene el importantísimo apoyo de la súper poderosa derecha religiosa.


En el nombre de Dios


A los 43 años, un hombre de negocios de San Francisco llamado Fran Whorten, que hacía veinte años que era abiertamente gay –y encima estaba en el momento apropiado y la época apropiada, 1973– se sintió desencantado con el modo de vida gay. Dos años después, ya había retornado a su fe de crianza –cristiana evangélica– y formó Exodus junto a otros ministerios cristianos –el suyo era Love in Action–, una red de cientos de iglesias lideradas por "ex gays" y que ofrecen terapia reparada, como nuestro Retorno a la vida. Exodus tiene base en Orlando –San Francisco era, digamos, un sitio poco adecuado– y programas para amigos, familia, jóvenes y, claro, el propio gay que quiere dejar atrás su "estilo de vida". Su lema es "la libertad es posible", y entre otras cosas ofrecen cientos de "casos reales" para leer con títulos como "mi viaje de salida del lesbianismo" o "fuera de la prisión". Hace dos años, Exodus vivió un pequeño escándalo que les trajo algo de publicidad negativa –tienen bastante poca, salvo, claro, en los medios queer o liberales en el sentido norteamericano del término–. Dos personas que habían participado en sus programas y se consideraban dañadas les enviaron una carta abierta, al tiempo que formaron su propia asociación... de ex gays sobrevivientes de terapias reparativas. Se llaman Beyond Ex Gay, se los encuentra en beyondexgay.net y los fundadores se llaman Christine Bakke y Peterson Toscano. Su tarea: recuperar a los gays y lesbianas que entraron en tratamientos. Christine, nacida en una familia fundamentalista cristiana, recibió tratamiento en Exodus y en el ministerio Living Waters, uno de los que cuentan con la peor reputación, denunciados entre otros por un pastor ex gay –ahora gay de vuelta– que dice haber sufrido un violento exorcismo que vivió como una "violación espiritual". La religiosidad cristiana en EE.UU., se sabe, suele tener características fanáticas y con frecuencia violentas. Pero, ¿qué dicen hacer en sus terapias religiosas una de nuestras ramas locales de curación de la homosexualidad de la mano de Dios? Un integrante de Retorno a la vida le sigue explicando a nuestro muchacho que quiere averiguar sobre el tema: "Hay muchos ministerios evangélicos que están trabajando en la misma área. Se sabe que la asistencia de Dios en la vida de una persona es importantísima. Llegar a la comunión con Dios es un pilar importante. La psicología es otro de los pilares. Nosotros entendemos que la homosexualidad es una problemática biopsicosocioespiritual, que puede tener un componente biológico, en algunos casos. No en todos, porque no hay un gen, no está descubierto por lo menos. Pero sí puede haber alguna variación genética o neuronal que puede potenciar este tipo de comportamientos. En cuanto a las variables psicológica y social, ser homosexual implica no dar dentro de los parámetros de lo que socialmente se espera. Y espiritualmente también, porque esa falencia de Dios, o del amor de Dios, es algo que influye. Lo que hay que tener bien en claro es que se puede salir. Lo importante es que vos te determines, que te plantes firme frente a esa decisión. Porque no existe una inyección, una pastillita. No hay nada que te podamos dar que tenga el componente para que vos lo tomes y mañana aparezcas siendo otra persona. Pero sí existe el componente de la determinación y apuntamos a eso."


Aunque medie una "decisión", aunque exista esa determinación, es claro que este tipo de terapias violentan y vulneran libertades y deseos extremadamente básicos. Pero hay terapias que ni siquiera dan rodeos en cuanto a su brutalidad. Como la tristemente famosa y tan temida "terapia de la aversión".


La naranja mecánica


Hay una imagen que ilustra la "terapia de la aversión" como ninguna otra. La creó Anthony Burguess en su novela La naranja mecánica y tiene al protagonista, Alex, sentado a una silla, obligado a ver imágenes de ultraviolencia en una pantalla sin parpadear (esto se logra con un aparato que le mantiene los ojos abiertos mientras un enfermero se los humedece con gotas). Las imágenes están acompañadas de una droga que causa náuseas, y de la 5ª Sinfonía de Beethoven. Se llama la Técnica Ludovico, y como resultado Alex no volverá a ejercer violencia, porque comienzan los síntomas paralizantes no bien intenta dar un golpe.


Increíblemente, en las décadas del '40 y '50, una terapia muy similar se usó para "curar desviaciones sexuales", es decir, la homosexualidad y el travestismo. Para muchos estudiosos, la terapia de la aversión es la más inhumana entre todas las usadas para revertir la homosexualidad. Los tratamientos eran realmente de pesadilla: con frecuencia el paciente (la mayoría hombres: las lesbianas, quizá por menor visibilidad, también porque rara vez eran detenidas por la policía y por lo tanto no entraban en el sistema judicial que proponía la "aversión", estuvieran más a salvo de estas técnicas tenebrosas) traía una foto de su amante, o una de un hombre muy atractivo, que se proyectaba sobre una pantalla gigante. Debía mirarla sin pausa mientras se le administraban drogas como la apomorfina que, usada de forma intramuscular, causa náuseas. Como muchos "pacientes" desarrollaban resistencia al efecto de la droga, empezaron a usarse descargas eléctricas. Era el método favorito para el tratamiento de travestis: descalzos, se los ubicaba sobre un cerco/alfombra electrificado, y se les daban descargas hasta que se quitaba toda la ropa. Las descargas eléctricas paraban cuando quedaba desnudo. Se trataba de tortura, claro. Así lo entendió el Frente de Liberación Homosexual de Estados Unidos, que en los '70 hacían manifestaciones protestando específicamente por estas técnicas. Y las hubo peores: el psiquiatra Michael Knight le contaba a la BBC en 2003: "Las técnicas para tratar la homosexualidad dominaron la primera parte del siglo XX. En los años '20, investigadores médicos alemanes completamente legítimos implantaban testículos de cadáveres en cuerpos de hombres homosexuales, en general sin que ellos lo supieran. La idea era elevarles el nivel de testosterona. Les decían que iban a operarlos, pero no qué les iban a hacer".


Es famosa, también, la técnica de electro-shock a la que fue sometido el músico Lou Reed, evento del que él rara vez habla. Hace poco, sin embargo, un hombre del espectáculo, comediante, gay y muy famoso en Inglaterra llamado Peter Price, decidió contar su experiencia: "Me sometí voluntariamente a la terapia de aversión cuando tenía 18 años, después de que mi madre descubriera que era gay", contó. "Me pusieron en la guardia psiquiátrica, en una habitación sin ventanas, y tuve que escuchar una cinta de audio donde se hablaba de la homosexualidad con el lenguaje más brutal imaginable. Después un psiquiatra me dio una revista con imágenes de hombres desnudos y una Guinnes. Después me dieron algo que me hizo vomitar violentamente, y se negaron a limpiarme. Por 72 horas yací en mi propia mugre –también me cagué encima– y muerto de miedo. Rogué que me dejaran ir, y lo hicieron, después de que un psiquiatra me dijo que el siguiente paso era conectar electrodos a mi pene. Dos meses después acepté que era gay. Y poco después encontré al médico que me había tratado en un bar de Liverpool. Estaba furioso. Quise atacarlo con una botella rota."


Price recién pudo hablar de estas experiencias 20 años después de sucedidas; hoy tiene un programa de radio donde, entre otras cosas, intenta ayudar a los jóvenes con sus sexualidades.


Y él, como muchos otros, sabe que no hay cura para la homosexualidad sencillamente porque no hay nada que curar. Aunque sí debe haber cura para la homofobia. Y hacia allí debería ir a parar tanto esfuerzo, tanta investigación y terapia malgastada.

Naturaleza política

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1.7.09

Sandra Russo

Hay un meteorólogo de ojitos celestes en TN al que lo espera un probable futuro exitoso en Canal 13. No sólo porque es fluido para decir esas frases cortas y mechadas de letras y números de la meteorología, sino porque la meteorología, y es el punto, será en breve la perla negra de los noticieros.


De la querida Nadia, con su acento exótico y su sonrisa oriental al chico nuevo de TN, que es recibido como un oráculo en tono de comedia, la meteorología ha recorrido un camino ascendente invisible en materia de actualidad e interés masivo. Y aquí viene, espero que ya con el terreno preparado, la idea central de esta nota: este calor insoportable que vivimos a fines de mayo es un fenómeno meteorológico pero también político. El cambio climático se infiltra en la vida cotidiana, aunque por el momento su naturaleza política permanece camuflada por su antigua versión meteorológica.

Esto es de una importancia simbólica increíble. Si algo han logrado los poderes neoliberales –y, antes que éstos, cualquier poder opresivo– es disfrazar como natural lo que es político. No se cuestiona lo natural. Lo natural simplemente sucede. Lo natural no se construye: es. Y así, no cambia. Lo paradójico es que la naturaleza y sus vaivenes catastróficos han comenzado a ocupar el centro de la escena cuando se ha llegado a un límite de maltrato y vejación con ella, que la naturaleza verdadera, no el concepto de naturaleza que se usa en ciencias sociales, cambia violentamente. O que otra cosa es el cambio climático que una reacción feroz a una agresión feroz.

En este ascenso de la meteorología en el status interno de los noticieros se oculta y agazapa el motivo por el que desde el Foro Social Mundial, por ejemplo, se eleva al medio ambiente a una lid ya puramente política, un terreno de lucha, un campo de batalla urgente, el escenario colectivo que hay que defender ante el avance de intereses que lo poseen. Porque el cambio climático también es esto otro: el resultado del manejo del medio ambiente global al puro servicio de una nueva estrategia de acumulación de capital.

Las semillas transgénicas, la tala indiscriminada, los monocultivos, los fertilizantes tóxicos, toda la batería de abusos al medio ambiente que supone la economía globalizada y dirigida por el neoliberalismo de los países centrales están directamente relacionados con la lucha colectiva que es necesario enfrentarle. Pero esta vez es un poder global. El que atenta contra el medio ambiente, y amenaza con destinarnos sequías, inundaciones, aludes, en fin, "catástrofes naturales", no es un poder que se pueda enfrentar país por país. Lo que se enfrenta no es un poder encarnado, sino más bien un modo de producción capitalista salvaje, la nueva versión del capitalismo salvaje, el medioambiental.

En ese paisaje hay que leer hoy a América latina. Si hablamos de modelos, en este sentido, la política exterior es, a su vez, la que tiene más peso en la resistencia que puede sostenerse frente a la forma de capital globalizado que arrasa el medio ambiente. Sugiero a los periodistas televisivos, que son los que más información pueden llevarle a la ciudadanía en tiempos preelectorales, que incluyan a la política exterior y al medio ambiente, absolutamente invisibles hasta ahora, como un tema sobre el que se expiden los candidatos. Si hablamos de modelos, hablemos.

A media lengua

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2.6.09

Enrique Solinas

Cuando Gustavo le dijo a su mamá "soy gay", ella lo miró de arriba abajo y le respondió: "Ah, sos puto". Entonces él comenzó a decirle las frases que tenía preparadas para tal ocasión, le habló de la libertad de las personas para elegir su orientación sexual, de la tolerancia, de la naturalidad de su condición en el siglo XXI, para que su madre le terminara diciendo, "Mirá, en mi mundo, se dice puto". Y aunque a Gustavo le molestara la síntesis con que ella entendía la situación, también comprendió que esa palabra de cuatro letras, aunque sonaba chocante, resumía lo que le estaba diciendo.

Ella le pidió que no le diera detalles. No hubo lágrimas, se la veía molesta, ofuscada. Era posible que ya lo supiera desde antes, pero jamás se le había ocurrido decirlo en voz alta. Cambió de tema, habló de su próximo viaje, de las amigas que tenía que visitar, del estado del tiempo, para después decirle: "Y siendo puto, ¿vas a ser feliz? No conozco ni una película ni un libro en donde la gente como vos termine bien".

"Qué paradoja", pensó él. La palabra "gay" quiere decir "alegre" y en la cabeza de todas las personas la homosexualidad se asocia a la desdicha, a la vida en oscuridad, atravesada por el alcohol, las drogas, la enfermedad y el exceso. Prefirió no responder a esa pregunta. Era algo que todavía tenía que descubrir.

El tiempo pasó, rápido y fragante. Luego vinieron los amigos, los novios, la pareja, pero esos temas no se

hablaban entre Gustavo y su mamá. Con el correr del tiempo, ella decía "el amigo de mi hijo" para referirse a la pareja, como una máxima concesión, dándole así un espacio para que ocupe en sus vidas.

Una mañana de noviembre, su madre murió, tranquila. Gustavo pensó en todas las cosas compartidas y en aquellas que no. Sintió tristeza, hubo tantas diferencias que no pudieron zanjar. Recordó la vez que le contó a su madre sobre su condición y la pregunta de ella sobre la felicidad.

Contra todo pronóstico, él ya podía responderle. Aunque muchas veces la literatura y el cine no muestren que la dicha también es de los gays, mientras se despedía con pesar le contaba en silencio que la felicidad le pertenecía, como a cualquier persona que vive sobre la Tierra; que era un hombre feliz, un hombre entero. Y aunque nunca pudieron hablar con franqueza, todo lo vivido tuvo que ser así, a media lengua, para que hoy alguien pueda leer y comprender parte de su historia.

Sólo un recordatorio. Nunca es tarde.

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20.5.09

Con las Madres, en la Plaza




(Tortas, trans, travestis y putos del pueblo)


Estamos buscando a lxs compañerxs. Nos propusimos buscar, investigar, armar nuestra propia lista de desaparecidos putos, tortas y travestis, cuya primera lista, seguramente incompleta, daremos a conocer el 24 de marzo del año entrante.


El colectivo de la diversidad sexual siempre fue ignorado en el racconto de las víctimas del terrorismo de Estado, al punto tal que no existe registro de la cantidad de compañerxs desaparecidos o asesinados o presos por la dictadura, siendo que, junto a los judíos, los putos y las tortas fueron los más sádicamente torturados.


Luego llegó el alfonsinismo y su nefasta teoría de los dos demonios, en la cual no sólo se despojó de su ideología a las víctimas sino que además se los igualó con los victimarios. Y se les negó su sexualidad también.


El religioso Marshall Meyer, integrante de la Conadep, le aseguró a Carlos Jáuregui en los '80 que la lista de putos o tortas desaparecidos ascendía a 400 compañerxs, pero por presiones del ala católica de la APDH fueron negados en el Nunca Más, cuyo prólogo escrito por el ex invitado a la mesa de Jorge Rafael Videla, Ernesto Sabato, es una apología de la teoría de los dos demonios. Sólo se conocen los nombres de 19 putos asesinados entre 1982 y 1983 por un grupo de tareas de la dictadura denominado "Comando Cóndor". También hace poco se supo la existencia de travestis torturadas en el Pozo de Arana, lugar donde desaparecieron los estudiantes de la Noche de los Lápices.


Por todo esto es que invitamos a organizaciones hermanas del colectivo de la diversidad sexual, a putos, tortas, travestis, transexuales, bisexuales e intersexuales, a acompañarnos para que de una vez por todas los compañerxs dejen de ser invisibles y más desaparecidos que nunca.


Por eso te invitamos a vos y a tus amigos a venir con nosotrxs ese día tan especial, porque si no recuperamos a nuestros caídos, no damos la cara por ellos, nunca vamos a poder luchar por un futuro mejor para todxs.


Para vivir y amar libremente en un país liberado.


¡Compañeros putos, tortas y travestis detenidos, asesinados y desaparecidos, presentes!


¡30.000 compañeros y compañeras detenidos/desaparecidos, presentes!

Sociedad Rural. Extrañando a Menem

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3.5.09

La cesión del Predio de la Rural, en la Justicia
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El conflicto nace con la cesión de los terrenos a la Sociedad Rural en 1992, por 30 millones de dólares. Pero su valor real habría sido más del triple. El ingreso de De Narváez al negocio.
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Cledis Candelaresi

El valor del predio de la Sociedad Rural de Palermo, que el Estado cedió a principios de los '90 a la entidad que hoy preside Hugo Biolcati, resulta un tema casi tan controvertido como la abortada Resolución 125 u otras cuestiones que originan el conflicto del campo. Carlos Menem y Domingo Cavallo fueron convocados a principios del verano a los tribunales por haber cedido esos terrenos a 30 millones de dólares, presuntamente muy por debajo de su valor real. Ese, sin embargo, es sólo uno de los episodios polémicos de esa privatización bajo la lupa judicial.

La escritura fue firmada en mayo de 1992 y sellaba un pacto con la entidad patronal que, por entonces, estaba bajo el mando de Eduardo De Zavalía, a un precio base que habían fijado el Banco Ciudad y el Hipotecario junto a un núcleo de inmobiliarias convocadas para tal fin. Se trató de uno de los ensayos de tercerización de las cotizaciones instrumentado en ese momento y que, para esta operación en particular, marginó expresamente al Tribunal de Tasaciones de la Nación.

Este organismo público postulaba como mecánica para fijar el precio el Factor de Ocupación de la Tierra (FOT), que hubiese tomado en cuenta las posibilidades inmobiliarias de las 12 hectáreas a ceder. En este caso, considerando las posibilidades comerciales del entorno. Es decir, en función de lo que vale un terreno con esa localización, sobre las avenidas Sarmiento y Santa Fe, base para levantar edificios con espaciosas superficies cubiertas.

Pero primó el criterio del FOT 0, quizás en atención a que los compradores estaban sujetos a una serie de obligaciones de inversión y restricciones para la explotación de su negocio, que aún no pudo incluir un shopping ni un centro de entretenimientos multitudinario como pidieron los ruralistas, primero, y los nuevos operadores desde hace cuatro años. "Ninguna referencia de valores de mercado en la zona resultaba aplicable al caso, ya que el predio de Palermo no podía ser subdividido ni empleado para usos residenciales o comerciales", defiende un reciente editorial del diario La Nación, haciendo propio el criterio de la Sociedad Rural y del gobierno menemista.

Previsiblemente, la cotización para privatizar el apetecible lote hubiera sido muy superior a la convalidada por el acuerdo entre los ruralistas y el menemismo, aunque quizá sin llegar a los 130 millones de dólares que acaban de estimar los peritos judiciales en la causa a cargo de Sergio Torres, donde se discute si Palermo se cedió o no a precio vil. A este pecado de origen de la privatización del predio se sumó otro, luego de la crisis de 2001.

La Sociedad Rural se comprometió a honrar parte de aquel precio en cuotas. Pero con la debacle económica post-convertibilidad, suspendió los pagos, lo que habilitó a la rediscusión por el valor remanente. La entidad empresaria pretendió cerrar en 14 millones de pesos un pago que, según la estimación del Tribunal de Tasación, debía llegar a los 58 millones. Pero los técnicos oficiales quedaron nuevamente marginados de la operación, que se concretó sobre la propuesta patronal, a través de un convenio que nadie se ocupó en hacer público.

Coincidió con la aparición en escena del empresario y actual diputado por el PJ disidente Francisco de Narváez, quien obtuvo la cesión para operar por veinte años el espacio ferial a cambio del pago de un canon mensual de 60 mil dólares y la asunción de algunas deudas de la SRA, como la del repago de un préstamo del Banco Provincia de Buenos Aires y la que se arrastraba por la propia compra. Según los términos de este acuerdo, ésta apenas llegaba a 4 millones de dólares (algo menos de 12 millones de pesos en aquel momento).

Esto habría dado lugar a la apertura de otra investigación judicial orientada hacia responsables más recientes de las ventas de activos públicos. El Organo Nacional Administrador de Bienes del Estado, en primer lugar; la Secretaría de Obras Públicas, en segundo. El ministro Julio De Vido, en última instancia.

Jactancia

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22.4.09


Mauro Cabral

Hay pocas, poquísimas cosas de las que puedo jactarme. Y una en particular: yo soy el tipo que cambió de sexo sin mudarse de país, ni de provincia, ni de ciudad, ni de barrio, ni de manzana, ni de cuadra, ni de casa. Eso significa, entre otras cosas, que soy el tipo que cambió de sexo viviendo al lado de los mismos vecinos que eran ya vecinos de sus abuelos, los mismos que siguen siendo visitados por los mismos tíos que ya no lo visitan. Algunas cosas han cambiado. La gente que durante años me dijo puta ahora me dice puto, por ejemplo, es decir: han cambiado, pero no demasiado.


Ser parte de una familia que vivió tantos años en esta casa tiene sus ventajas. A pesar de que todo el mundo se conoce —y conoce las historias de todo el mundo—, lo cierto es que a esta altura del partido nadie se acuerda muy bien cuál es la historia de cada quién. ¿Cuántos hermanos éramos, y quién nació primero? ¿Quién se mudó, y cuándo? ¿Quién es el novio o la novia de quién? ¿Alguien se casó? Seguro, pero, ¿hace cuánto? Todos mis vecinos vinieron al casamiento de mis padres, pero, ¿fue en esta casa? Es difícil saberlo: el espejo medialuna de mis abuelos donde mi madre se miró el tocado está en el dormitorio de los vecinos de al lado. Es comprensible entonces que nadie sepa muy bien si soy yo el que cambió de sexo, o si siempre he sido mi hermano (o, quién sabe, sólo un hermano).


A veces me cruzo en la calle con una mujer que debe haber pasado ya los setenta años. Cuando yo era chico la llamaba tía, lo mismo que a su hermana (en algún momento alguien me explicó que no eran parientes, sólo amigas de la familia). Su madre había sido la mejor amiga de mi abuela; tejían y conversaban echadas en una cama doble con respaldo de bronce. Tomé la merienda en su casa la tarde que siguió a un entierro, y luego volvimos a hablar poco y nada. Ahora nos saludamos en la calle, y la veo vacilar en el saludo. ¿Quién soy? Alguien del pasado.


Hay quienes llaman y preguntan. Preguntan por ella. Preguntan por mí, aun delante mío. Casi nunca estoy, para nadie. Me he ido. Estoy de viaje. Les explico: ella está de viaje, y no tengo la menor idea de cuándo ha de volver. Pueden dejarle mensajes conmigo, yo voy a dármelos apenas regrese (pero es difícil, muy difícil que responda). Le ofrecen promociones que, aseguro, a ella no le interesan. La invitan a cambiarse de prepaga, de telefónica, de conexión a Internet, de banco; la urgen a comprar autos, a contratar seguros, a irse de vacaciones a lugares. No insistan, yo respondo. Ella no va a atender. No va a devolverle el llamado. ¿Cómo lo sé?, me preguntan. Es obvio. Hace 37 años que compartimos la misma casa.

El Papa alemán

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6.4.09

Osvaldo Bayer

El horno se ha recalentado. La Iglesia Católica alemana está entre desolada y furiosa. Justamente un Papa alemán cometió el gravísimo error –o no error desde su punto de vista anterior a los hechos– de haber levantado la excomunión a cuatro sacerdotes del sector de Lefebvre, uno de ellos –nada menos– había negado la existencia del Holocausto nazi contra los judíos. Fue el obispo británico Williamson, quien sostuvo que "no fueron seis millones los judíos muertos por los nazis sino entre 200 mil y 300 mil", y negó la existencia de cámaras de gas en los campos de concentración nazis, como Auschwitz, por ejemplo. Todo esto ocurrió hace más de dos semanas, pero la discusión –en especial en Alemania– no amaina sino que adquiere cada vez más fuerza, con la reacción de cientos de feligreses que renuncian a seguir perteneciendo a la Iglesia Católica, y declaraciones de obispos, curas, teólogos y decanos que censuran abiertamente al papa Ratzinger. Sí, en Alemania, cuyo pueblo llevará siempre la carga del genocidio hitlerista.


Quiere decir que, salvo algunas minorías, la mayor parte de la población alemana aprendió la lección. El propio jefe de redacción de Radio Vaticano, Eberhard von Gemmingen, se adelantó a decirlo en una conferencia de prensa: "El Vaticano ha cometido un error... lo califico como un error. Se han originado con ello muchos daños, ahora hay que repararlos"... Ha comenzado una corriente de fieles que abandonan la Iglesia; ahora tienen los obispos que salir y decir lo que ya algunos obispos han señalado: que la Iglesia de hoy sigue sosteniendo el II Concilio Vaticano. También tiene que ratificarlo el Papa. Ellos tienen que consolar a los fieles, tienen que decir que la Hermandad Pío XII, conservadora de derecha, no va a ser jamás aceptada en la Iglesia. No hay que hacer como si esto no fuera importante. Sin ninguna duda, las relaciones entre el Vaticano y los obispos alemanes se han enfriado.


Es que en Alemania hay un fuerte movimiento para una renovación de la Iglesia y para que no se cometan los errores del pasado. Se nota en la reacción de muchos obispos que salieron a criticar abiertamente la decisión del Papa. Por ejemplo, el obispo Gerhard Müller-Ludwig, de Regensburgo, prohibió la entrada a Williamson en todas las iglesias y organizaciones católicas de su obispado. La Conferencia de Obispos Alemanes resolvió tratar el tema de Williamson en la reunión de marzo. El presidente de esa Conferencia, el obispo Zollitsch, señaló en un comunicado que "en la Iglesia Católica alemana jamás habrá lugar para quien niegue el Holocausto". Y se deslizó en muchos sacerdotes la pregunta: ¿por qué el Papa le abre la puerta a la Hermandad Pío XII de extrema derecha, y no a los sacerdotes del tercer mundo? ¿Por qué no se revisan las penas a los dos teólogos, Eugen Drewermann y Hans Küng, que promovían un cambio hacia una nueva sociedad sin diferencias sociales?


Justo a Hans Küng –el más sabio de los teólogos vivientes, sin ninguna duda– lo fueron a buscar los periodistas en esos días de fiebre por saber quién podía tener razón. Le preguntaron si el Pontífice había querido demostrar un cambio de rumbo hacia la derecha explícita. A lo que respondió el teólogo alemán: "El papa Benedicto ha tomado, desgraciadamente, un curso cada vez más a la derecha. Justo da por terminada la excomunión a los sacerdotes que niegan los resultados del II Concilio Vaticano, cuando se va a cumplir medio siglo de ese acontecimiento vital. Eso lo demuestra todo. Poco a poco, el Papa actual se ha puesto en marcha para terminar con los logros progresistas de ese Concilio, por ejemplo con el retorno de la antigua misa en latín, con la reimplantación del pedido a Dios de la conversión de los judíos y ahora justo con el levantamiento de las penas contra los enemigos de ese Concilio que trajo tanto progreso a la Iglesia. Este Papa tuvo la oportunidad –como prefecto de la Congregación de la Fe, que trata de todos los procedimientos inquisitoriales– de aprovechar para avanzar, y no para volver al viejo rostro de la Iglesia. El lleva a cabo un profundo conservadorismo, que él mismo había superado –sólo por breve tiempo– en los años '60. Fue cuando, después de haber estado en la Universidad de Tübingen, donde trabajamos juntos y donde durante tres años se respiró un aire fresco renovador, volvió a lo de antes. Volvió a un rumbo absolutamente reaccionario, que siguió teniendo cuando fue cardenal en Munich y ahora como Papa, para gran daño de toda la Iglesia Católica. Desde entonces él votó por todos los documentos reaccionarios de Juan Pablo II, por ejemplo, dentro de la enseñanza 'sagrada' de que nuestro bondadoso Dios no desea a ninguna mujer como sacerdote. O la medida que ha tomado contra los teólogos de la liberación, Jon Sobrino, de El Salvador, y el padre jesuita norteamericano Roger Haigh, a quienes les ha prohibido la enseñanza y la publicación de sus escritos. En el pasado abril, el papa Benedicto festejó su cumpleaños 81 en compañía de George W. Bush. Sería bueno ahora que tomara alguna de las ideas de cambio del sucesor de Bush, Obama. La Iglesia Católica necesita avanzar y no retroceder".


Hasta ahí, el teólogo Hans Küng. Por otra parte, las universidades católicas de Münster, Friburgo y Tübingen criticaron abiertamente la decisión del Papa, y veintitrés profesores de ellas firmaron un documento donde censuran el acercamiento del Papa con la derechista cofradía Pío XII. Entre ellos, el profesor Johann Merz, colega del actual Papa cuando éste enseñó Dogmática en esa universidad. Merz es un abierto defensor de la Teología de la Liberación.


El diario de Bonn señala en su editorial que "pocas veces se han cometido tantos daños como con la resolución del Papa. El quiso unir y logró la división. En el futuro, el Papa debe buscar mejores consejeros". Y, por primera vez, un miembro del gobierno alemán criticó en público al Papa, como lo hizo la primera ministra Angela Merkel.


Los medios alemanes dieron un gran espacio a reportajes a obispos, sacerdotes y creyentes. Casi todos los interrogados señalaban que estaban "sorprendidos de que Roma se preocupara tanto por los derechistas y nada acerca de la Teología de la Liberación". Otros, decepcionados, contestaron: "Esta no es la Iglesia que yo he amado tanto". El obispo de Rottenburg-Stuttgart señaló: "La unidad de la Iglesia es un bien muy valioso, y servir a ella es el deber del Papa y de sus obispos. Pero esa unidad jamás se logrará negando los avances obtenidos en el II Concilio Vaticano". Justo ese día, el papa Ratzinger nombraba a un sacerdote austríaco ultraconservador como obispo adjunto de Linz. Pareció una respuesta dura a tanta crítica, demostrando quién es el que tiene el máximo poder. Es decir, en resumen, ni el anuncio de ayer de que Ratzinger va a visitar Israel puede borrar su mal paso de los últimos días. Es que el Papa alemán se comportó como un elefante en una tienda de porcelanas.


Toda esta discusión, de la cual podríamos llenar páginas enteras, se produjo en medio de la otra gran polémica mundial, el ataque de Israel a los palestinos. ¿Por qué –y aquí se hizo la pregunta– el Papa toma la decisión de lavar de pecados a un negador del Holocausto justo en ese período? Hay muchas respuestas, pero la búsqueda de razones y motivos nos harían caer en interpretaciones que no podrían ajustarse a la realidad. Fue así. El Papa alemán ha perdido mucho prestigio, principalmente aquí, en su país, Alemania. Es que no se puede jugar con la ética. Antes de tomar esa decisión, Ratzinger tendría que haberse informado profundamente –si no lo estaba– de que ya no es posible tomar decisiones sin analizar que el mundo, pese a la actualidad cargada de nubarrones, va avanzando de a poco, pero avanza. Ni los crímenes de la Inquisición son ya posibles hoy, ni tampoco la palabra de "Dios" es indiscutible.


Pero, claro, siempre se presenta en la vida diaria el cinismo. En especial el cinismo de ciertos políticos para que todo cambie, pero nada se transforme. Como corolario a la interminable discusión de la campaña de plomo absolutamente desproporcionada de Israel contra Palestina, pondremos a un oportunista ejemplar, el primer ministro turco Erdogan, quien en el encuentro de Davos le gritó al presidente israelí Shimon Peres estas palabras: "Usted entiende mucho de matar, como cuando mata a los niños palestinos en las playas", y se retiró. Y por eso fue recibido por miles de turcos en Ankara con el título de "Héroe de Turquía" y "Ahora sí lo entendemos a Hitler". Erdogan, nada menos, cuando Turquía nunca reconoció el genocidio cometido contra el pueblo armenio. Además guarda silencio ante el crimen del periodista Hrant Dink, de enero de 2007, que investigaba a fondo ese genocidio. Hrant Dink había sido amenazado por nacionalistas turcos, pero con valentía enfrentó todos los peligros, hasta que fue asesinado. Los armenios titularon así este asesinato: "Hrant Dink, la víctima 1.500.001 del genocidio". Ya Dink había sido condenado a seis meses de prisión por la Justicia turca por sus investigaciones. Luego de ese aviso, su asesinato. Y en octubre pasado, el hijo de Hrant Dink fue condenado a un año de cárcel por insultos a la "entidad turca".


Erdogan califica a otros de "sabios en matar". No sólo eso sino que habla de niños muertos, pero basta leer las condenas a niños kurdos, que acompañaron a las protestas de las minorías kurdas en Turquía cuando Erdogan visitó esas regiones. Seis niños de entre 13 y 14 años fueron condenados a veinte años de prisión por los jueces turcos. Realidades de nuestra humanidad.


¿Y las iglesias qué hacen? ¿Por qué no se unen con el solo objeto de terminar con la muerte y al hambre? ¿O es más importante el tema de si las misas hay que darlas en latín, o que a las mujeres hay que prohibirles que puedan ser sacerdotes, que defender la vida?

Ese puntito

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18.3.09

Juana Menna

Cuando una lee en el diario que la crisis económica podría dejar 50 millones de desocupados en todo el mundo, cierra los ojos por un rato e intenta imaginar ya no 50 millones de rostros sino por lo menos 50 millones de puntitos, como cuadros pop de Roy Lichtenstein vistos de cerca. Una se marea realmente y piensa que éste no es un buen modo de empezar el día. Entonces vuelve al café de la mañana, al diario abierto en la parte de los clasificados, a la pantalla de la compu puesta en el Google donde dice "búsqueda+empleo". Es que una se ha convertido en flamante empleada administrativa despedida de Gran Banco, que ahora no debe preocuparse por mandar el tailleur a planchar a la tintorería. Cómo odia Julia los tailleurs, los taquitos, los horarios fijos, los subgerentes que en reuniones de personal le sugieren que deje de teñirse el pelo de rubio e invierta en unas buenas tetas. Cómo odia sentir nostalgias de un trabajo horrible que parecía seguro.

Es difícil saber si las cuentas de Gran Banco dan cuenta de la crisis tan anunciada, lo cierto es que se escuda en un asunto que es de conocimiento público para despedir gente. No el personal jerárquico sino el administrativo. ¿Y quiénes ocupan la mayoría de ese tipo de puesto? Las mujeres. Julia se sorprende por no haberlo visto venir. Y mira con nuevos ojos lo que pasó en diciembre, cuando Gran Banco suspendió su fiesta de fin de año y sólo se hizo un brindis donde el subgerente puso cara de circunstancias mientras decía "Esperemos que la cosa no pase a mayores".

Pero siempre fue así, después de todo. Ella está acostumbrada a saltar de trabajo en trabajo. Empezó a los 18 como moza, cuando se mudó a Buenos Aires para estudiar cine; o sea, hace diez años. Se acostumbró a trabajar en negro y a litigar contra sus empleadores el día que le decían adiós. Lo peor fue un call center donde tenía que hablar en inglés seis horas por día y hacerse pasar por una chica de Oregon que recibía reclamos de clientes de Estados Unidos disconformes con sus líneas de celular. La empresa tenía domicilio legal allí pero operaba en India y Argentina porque era más barato. Cuando Julia finalmente entró en el Gran Banco y después de unos meses pasó a planta, se quedó tranquila y se mudó sola a un ph en Almagro.

Hace unos días recibió el telegrama de despido. Faltaban tres semanas para sus vacaciones. Julia calcula que el dinero que le adeudan alcanza para un mes, no mucho más. Mientras tanto marca avisos, arma una versión actualizada de su curriculum y escribe "Me quedé sin empleo" en la apertura de su Facebook. Así suma un granito Lichtenstein a un mundo que las mujeres ayudan a mover con su trabajo. Hasta que aparecen esos 50 millones de no sé qué y parecen aplastarte.

Crisis mundial. Lo incalculable según Verdú.

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2.3.09

Algo tan extraordinario como hermoso de esta Crisis es su personalidad incalculable. La crisis parece gigantesca pero sin cálculo posible. Su incalculabilidad forma parte de su identidad. No posee medida, no se puede calibrar ni presumir su devenir. Desmesurada en todos los sentidos. Sin cifras seguras hacia adelante o hacia atrás, sin límite a su profundidad ni extensión, ni ponderación del peso propio de su duración, su volumen o su densidad material. La magnitud de esta formidable monstruosidad alcanza un grado que desdice su graduación y en consecuencia su calificación aproximada. Se trata por tanto de una crisis tan difícil de calificar que la socorrida nominación de "financiera" apenas alude a un inicial componente del problema cuya complejidad ha estallado precisamente de su naturaleza perversa y elusiva a la estimación cabal.
Se trata en consecuencia de una crisis delirante que pertenece al interminable universo de la fantasía y escapa a la razón, la certidumbre y el control. ¿Control? El supremo interés de las autoridades ha sido comprobar si las muchas medidas anticrisis producían algún efecto que indicara un principio de control. Medidas de diferente especie para restablecer el orden de un caos que atribuyéndole un vagoroso principio no se le augura ningún concreto final. La efectividad de las medidas indicaría la detección del mal o parte del mal y su intención correctora permitiría confiar en un límite del desafuero, algún linde con que aplicar una forma de cálculo y contra el pavor de la incalculabilidad.

La incalculabilidad o su pavor constituyen significativas cualidades del Mal. El Mal crea pánico en coherencia con su alma desmedida o acaso infinita. De este modo, el Mal no se sacia, engulle infinidad de víctimas y billones de euros, se extiende sin coto, alcanza con su destrucción la máxima devastación del conocimiento y su imaginaria aplicación. El Mal avanza sin fin o acaso, en algunas circunstancias, persigue una suerte de devastación óptima, un punto de gran calamidad en cuya cúspide se complace finalmente. Donde se halla ese lugar y su entorno es un arcano. Un espacio imprevisible, indescriptible e ignorado. Espacio aciago y semejante al que pertenece la actual crisis financiera de la que se ignora prácticamente todo y cuya potencia actúa como el mal puro.

El Mal sin paliativos. El Mal sin diferencia de regiones, clases y credos, animales, teatros o sexos. Todo se halla en crisis. O más aún: toda la realidad es igual a la crisis. Siendo la crisis un incalculable enigma, tal como correspondería a la fuerza genuina de lo mágico, la pérdida del sistema racional, el desplome de las referencias, los seguros, los bancos, la quema del capital. Y, a su vez, del trabajo, el comercio, el consumo, el crédito, la esperanza. La desacreditación total.

Se fue a la nubes

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9.2.09

Aumentó la luz, el gas y los programas estúpidos de la televisión. Será una constante. Sentirnos incómodos en este mundo es la meta del capitalismo y esta crisis inventada por ellos.
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PD: No se me ocurrió otro título, y los que me soplaron no me gustaron.

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